martes, 8 de julio de 2014

17 Mayo 2014, Doblete de dentones.


Salimos Iván y un servidor con nuestras embarcaciones por el Cap de Creus para afrontar una jornada de pesca al jigging con la posibilidad de hacer también algunas espumas en los rompientes. Era un día muy ventoso con un viento del norte bastante fuerte con lo que a primera hora hizo que nos desplazáramos hacia el sur dirección Roses donde allí no toca tanto el viento.


Una vez pasemos el faro de Ca la Nans, vimos que todavía nos tocaba demasiado y continuemos navegando, paremos en la punta de la Figuera a probar pero teníamos demasiada deriva. Cogimos rumbo Cap Norfeu y una vez en la punta del Gat en un ratio de cincuenta metros, había cinco embarcaciones y un par de piraguas pescando, nos sorprendió ver tanto pescador junto porque en todo el trayecto no encontremos a nadie. En el primer momento creímos que quizá hubo actividad en la superficie en esa zona, pero reconocimos a los tripulantes de una embarcación patronada por nuestro amigo Pep y le pudimos preguntar que había pasado allí con tanto barco junto. Pep nos contestó que era el único sitio donde se podía medio pescar resguardados del viento y que nadie había pescado nada. Decidimos quedarnos ya que no nos quedaba elección. A los diez o quince minutos tuve una picada muy suave con la cual pude subir a bordo una pequeña escorpora.


Al poco rato de insistir esquivando barcos con una deriva bastante pronunciada y con la ayuda del motor para no colisionar con nadie, en una de las bajadas después de tocar el fondo justo donde termina una losa que baja de los quince a los treinta y cinco metros de profundidad, tuve una picada fuerte que con la ayuda del motor y la caña en la mano gozando de una buena lucha subí este dentón de tamaño XL.


Me choco bastante esa situación en medio de tanto espectador, pero logre subir los ánimos a todos los que nos encontrábamos allí.
Iban pasando las horas y no tuvimos ninguna otra picada, era la hora de comer algo atados a las boyas de los submarinistas y como no... de hacer una pequeña cabezadita.
A primera hora de la tarde ya nos encontrábamos solos y casi no hacia viento. Pusimos rumbo hacia el Cap de Creus, una vez en nuestra zona habitual de pesca el mar estaba llano como un plato e Iván tubo una picada bestial con un duro y largo combate con lo cual subió a bordo este magnifico dentón de tamaño XXL.


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