martes, 3 de junio de 2014

18 de Abril 2014. Un minuto te puede cambiar el día.

Esta jornada la pude compartir con Iván dedicándola exclusivamente a lograr una recompensa que se nos debía.
Ya de buena mañana pudimos observar que había bastante actividad en nuestras sondas y que podíamos terminar la jornada con buenos resultados.
La primera picada no se hizo esperar e Iván pudo librarse de la espina que tenía clavada de la jornada del día anterior con una buena pieza.
Un buen dentón que pico muy cerca del fondo.



Insistimos un buen rato en la misma zona sin ningún otro resultado. Cambiemos de zona y también la sonda nos delataba que había algún signo de actividad, pero la picada de algún depredador no llegaba.
Volvimos a cambiar a una piedra que en otras temporadas habíamos sacado buenas piezas y que no se veía nada de actividad. Pero al ser una piedra en la que confiábamos que podíamos pescar algún buen depredador, insistimos un par de horas hasta que Iván obtuvo una picada bastante fuerte que termino con esta preciosa captura.


En ese momento yo, ya me creía que algo estaba haciendo mal, pero insistí en la misma piedra y después de un buen rato de insistir los dos, obtuve mi recompensa con una picada seca y contundente, pude despegar del fondo otro precioso mero.



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